Los sistemas transportadores de rodillos no-motorizados son componentes de transmisión comunes en los sistemas transportadores, y se utilizan principalmente para el transporte horizontal o inclinado de mercancías. Su función principal es mover mercancías a través de la superficie del rodillo mediante gravedad, fuerza humana o energía externa, lo que los hace adecuados para logística, almacenamiento y líneas de producción. En comparación con los rodillos motorizados, los rodillos no-motorizados tienen una estructura más simple, menores costos de mantenimiento y su diseño se puede ajustar de manera flexible para satisfacer necesidades específicas.
Composición estructural y principios de diseño: un sistema transportador de rodillos no-motorizado consta principalmente de tres partes: el cuerpo del rodillo, el eje y los cojinetes. El cuerpo del rodillo suele estar hecho de tubo de acero o plástico, con una capa de goma agregada para aumentar la fricción. El eje está hecho de metal, con diámetros que suelen oscilar entre 1 mm y decenas de milímetros. Los rodamientos se dividen en rodamientos y rodamientos deslizantes; el primero es más adecuado para aplicaciones de alta-velocidad o carga pesada-. Su principio de funcionamiento se basa en la fricción entre los productos y la superficie de los rodillos: cuando los productos se colocan sobre rodillos inclinados u dispuestos horizontalmente, la gravedad o una fuerza externa impulsa los productos y los rodillos giran alrededor del eje a través de los cojinetes, logrando una transmisión de baja-resistencia.
Parámetros técnicos y personalización: los parámetros clave de un sistema transportador de rodillos no-motor incluyen el diámetro del rodillo, el diámetro del eje y la longitud. Por ejemplo, los diámetros de tambor comunes oscilan entre 2,5 mm y 200 mm, mientras que los diámetros de eje se seleccionan en función de los requisitos de carga; por ejemplo, un eje de 1 mm es adecuado para aplicaciones de carga ligera-. Además, el material y el tratamiento superficial de los rodillos (como galvanizado o recubrimiento en polvo) afectan su resistencia a la corrosión y su vida útil. La personalización es una gran ventaja de los rodillos sin motor; los usuarios pueden ajustar el espaciado de los rodillos, el diámetro y el material de acuerdo con el ancho, la pendiente y el tipo de carga del transportador.




